lunes, 31 de diciembre de 2007

No a todo

Después de un fin de semana de copas, comida, play, chimenea y campo en una casa rural en Grazalema, Cádiz, con mis amigos de la facultad, uno tiene almacenadas varias bromas y situaciones endógenas de esas que en tu grupo son la hostia pero que fuera no se ríe nadie. De esas que dejaremos de decir en un par de semanas porque las vamos a explotar. Somos así de pesados. Sobre todo yo. Pues bien, una de ellas es el noísmo, decir a todo que no como forma de pasarlo bien. Que uno dice algo, pues los demás gritan nooooo sin sentido ninguno. Así de tonto, así de genial harto de Barceló con Limon&Nada de Minute Maid. Pues hoy, día de propósitos, voy a hacer los míos basándome en la teoría noísta: No pienso apuntarme al gimnasio, ni comer y beber menos, ni leer más, ni ver a los amigos a los que más perdidos tengo. Por supuesto no pienso mejorar mi inglés e italiano, ni viajar más ni hacer las cosas un poco más fáciles, sin comerme tanto la cabeza. No voy a hacer nada de eso. Nooooooo. Maaaaal todo. Noísmo. Nihilismo a nuestra manera. (A ver si así hago algo, porque las uvas nunca me han ayudado...)

PD: Lo sé, una foto mía en una cabina de Glasgow con cara de loquito no pega nada aquí; pero, ¿cómo se ilustra el noísmo? pues así mismo...

Banda Sonora: Vamos a poner a una noísta yonki, genial y elegante a la vez. La ínclita Amy Winhouse con este precioso You Know I'm No good. No, no y no.

Leo Pulgamágica o nada es imposible

Cuando era pequeño mis lecturas de almohada tenían dos protagonistas: Roald Dhal y Janosch. Pijama, colcha de colores y libros de Alfaguara. Cero problemas. Inocencia y felicidad. Hoy, en la estantería de mi dormitorio siguen la mayoría de esos libros infantiles. Leo Pulgamágica, de Janosch, es uno de ellos. No sé si era de los que más me gustaba, no recuerdo si era de los que leí más de una vez; pero su título me encanta. Y creo que me gusta tanto porque desde que vi por primera vez jugar a un bajito con la camiseta del Barça, que se llamaba Leo Messi y que hacía malabares con la pelota me acordé de aquel libro. Janosch lo escribió en 1966, cuando Maradona era todavía un niño. Messi nacería en Rosario, Argentina, 21 años después, el 24 de junio de 1987, justo un año y dos días más tarde de que Diego hiciera el gol del siglo en el estadio Azteca. Janosch no tenía ni idea de que había gestado, dos décadas antes de que naciera, el apodo perfecto para el mejor futbolista del mundo en la actualidad. Su cuento hablaba de una pulga prodigiosa que huía, precisamente a lo que se dedica ahora Messi, a escapar de todos. Lionel, Leo, es el único digno sucesor de Maradona. Lo es porque es el mejor y lo es porque ha repetido, calcado, reinventado los dos goles más famosos de el Pelusa. El citado en el Azteca se lo metió al Getafe y la mano de Dios, en el mismo partido ante los ingleses, se lo metió al Espanyol. ¿Casualidad? ¿Destino? A sus 20 años Messi es un veterano de la elite y tiene, si quiere, tres lustros más para seguir liderando el fútbol. Pero la moraleja de esta historia, como siempre, reside en que todo puede ser difícil, pero nunca imposible. El chico con once añitos, en vez de leer a Janosch y Dhal, se pinchaba cada noche dos inyecciones de hormonas porque no crecía. Un tratamiento caro, duro y que casi le deja sin fútbol, porque sus padres no podían pagar los 900 euros mensuales que costaba. Newell's Old Boys, su club entonces, no ayudó demasiado y sus padres se valieron de fundaciones y caridades varias para que el pequeño Leo no lo fuera tanto. River Plate no quiso ficharlo... por bajito, y en estas, un buen día, se presentó con su papá en Barcelona y tras dos semanas esperando en un hotel, el club catalán le hizo una prueba, con 13 años, y lo fichó, como no podía ser de otra forma. El resto de la historia está más que contada. Como dicen en Adidas, Impossible is nothing. Espectacular el spot (versión corta, versión Making off).

jueves, 27 de diciembre de 2007

Carla Bruni siempre quiere más

Carla Bruni (Turín, 23 de diciembre de 1968) resulta más lista que guapa, y de fea tiene muy poquito. Esta italiana criada en Francia, hija de familia muy adinerada, no parece haber tenido demasiadas dificultades en su vida. Dejó sus estudios para modelar e hizo carrera en las pasarelas y anuncios televisivos. Pero quería más. Con el cambio de siglo se lanzó a los micros y... nada, que la chica también sabe cantar. Chanson francesa por un tubo, sensualidad, poesía cantada y mucha elegancia para conquistar a media Francia y gran parte de Europa. Hasta ahí, bien. Una triunfadora en lo suyo. Mola. Pero la chica quiere todavía más. Melómana y mitómana ella, un buen dijo... coño, me voy a liar con Mick Jagger, y con 19 añitos se zumbó al morritos, al líder de los Rolling. En estas, la mujer del ínclito Mick, muy modelo y muy digna ella, decidió divorciarse. Pero Carla tenía más hambre... de carne pasadita. Turno para Donald Trump. Y como la música ya le llamaba, pasó del viejuno y se hizo la encontradiza con Eric Clapton, el amigo mano lenta. Una línea más en el Curriculum. Actores, famosetes y tipos varios siguieron pasando por su vida. Incluso tuvo un nene con un tal Raphael (no os asustéis que no es aqueeeel). El padre de su niño se apellida Enthoven y es filósofo. ¡Joder que variedad! Si sólo le falta un político... pues sí, como yo sé que veis los informativos, no hace falta que os cuente que la Bruni ha hecho tambalear los cimientos de la política mundial porque ahora duerme con Nicolas Sarkozy, el prócer de moda en 2007. Vaya carrerón el de la chica. Será complicado que pase, pero como haya vuelco electoral en España en marzo... que tiemble la mujer de Mariano.

Y aunque yo no me crea que sus días de baile se hayan terminado, os dejo este Those dancing days are gone. Qué bien canta la jodía.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Muy en contra de la Navidad

Sé que este post es muy poco original, que de todo esto se ha hablado un millón de veces; es verdad. Pero llega el día 24 y comienza el ritual, otra vez. La misma gente, las mismas sensaciones, las mismas conversaciones, la misma comida, el mismo hartazgo. Inevitable. Para mí lo único bueno de estas fechas es que tienes más tiempo libre, en teoría, y que tienes más a mano a tu entorno para emborracharte y hacer esas cosas que tanto nos gusta hacer. Pero lo demás apesta. La iluminación e iconografía son horribles, la sonrisa de mentira y el "Felices Fiestas" a todo el que te cruzas... ni hablar del tema, los regalos coñazos, las colas, el tráfico, la expectación generada y frustrada, los emails y sms impersonales (no quiero más elfos vestidos de verde bailongos con vuestra cara, nooooooo) y todo por culpa de una fiesta religiosa que invade éste nuestro estado aconfesional, ¡cómo Dios manda...huevos! En fin, que esta noche es Nochebuena... o mala, porque la mía promete ser un coñazo, y que nada como regalar un 13 de mayo o 27 de octubre o el día que sea si te apetece... ¿no? Por cierto, por qué nos felicitamos si nosotros ni somos romanos (ellos escogieron este día para celebrar la llegada del invierno; que no os engatusen con el niño Jesús, el pesebre, la burra ni su puta madre...) ni ná de na. Pues eso, a soportarlo bien y espero veros en algún bar... pero sin gorrito rojo.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Cambios para mejor

Renovarse o morir. Hoy le he dado un lavadito de cara al blog. Poca cosa, pero es que cansa ver siempre la misma estética, el mismo diseño. De momento me quedo con éste. Nuevas formas, nuevas palabras... no está mal, pero puede seguir mutando en breve, o igual no. De todas maneras es época de cambios. Aunque ya dije una vez que mi año nuevo natural suele comenzar en septiembre; la Navidad tiene ese halo de empezar de cero, de promesas por cumplir y de ilusiones y frustraciones por generar. En el horizonte no hay grandes novedades, algo que no es precisamente malo. Me encuentro bien, y hay buenas perspectivas a todos los niveles para que los próximos meses sean iguales, o porqué no, mejores, que los que dejamos atrás. Nos vamos transformando sin darnos cuenta y transcurren los años como si tal cosa, ¿no os pasa? Si te paras a pensar en todo lo que ha sucedido en los últimos cinco años, por ejemplo, y en cómo eras a final de 2002 y cómo eres en estos estertores de 2007... te sorprendes. ¿Mejor ahora no? Yo creo que sí, a ver si el próximo lustro sigue subiendo el listón; la mayoría nos lo merecemos.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Detrás de La Casa Azul

Es muy fácil decir que el llamado tontipop es una puta mierda. Sí, a ver, lo voy a intentar: "El tontipop es una puta mierda". Es verdad, es muy fácil decirlo. Escribirlo también. Hasta ahí, de acuerdo. Ahora bien; esa música facilona, prefabricada y pegadiza tiene algo que hace que me mueva, así mu despacito, cuando la escucho. Y cuando me miro bien, resulta que estoy cantando las letras... pues entonces me gusta, aunque sea un poquito, ¿no? Pues vale, es una mierda que me gusta. La Casa Azul es uno de sus máximos exponentes. Estos llevan varios años dando guerra con temas como Superguay o Como un Fan. Bueno, rectifico lo de estos. La Casa Azul realmente es un tal Guille Milkyway que lo hace todo y pone a cinco actores con cara de niñitos pijos en los vídeos... ¿un impostor, un caradura, un majareta, un mangante? Pues de todo un poco. En los directos por lo visto ellos ni aparecen. El Milkyway éste es el hombre orquesta en los conciertos. Para que os hagáis una idea, los vídeos tienen una estética entre La Tribu de los Brady y Parchis... dando muchos saltitos, con muchos colorines y con los pelos rizaditos o lisitos, así mu monos. Entre vomitivo y entrañable. En cualquier caso, es una opción más. Por cierto, Guille Milkyway es el ideólogo del inevitable "Amo a Laura" aquel del grupo ficticio Los Happiness, inventados para una campaña de la MTV que le daba un par de hostias a la Iglesia y sus fieles ultraconservadores. Entonces qué, ¿nos reímos de los tontipoperos estos o se ríen ellos de nosotros? Qué dilema...

Para darle otro toquecito a la entrada, os pongo éste niña imantada de Love of Lesbian.

martes, 18 de diciembre de 2007

El amigo invisible

No falla. Como el anuncio del Turrón. Como las 17 papas seguidas que te coges. Como los diez días que te pegas comiendo la carne de Nochebuena. Como la corbata para papá y el perfume para mamá. Como el sms de tu ex. Es el amigo invisible, un dolor de cabeza inevitable que aparece cada año en tu vida por estas fechas... como si no tuviéramos cosas en que pensar. Más o menos a principios de diciembre siempre hay una compañera de trabajo que dice: "Oyeeee, hacemos el amigo invisible???" En ese momento tienes las defensas bajas y hasta te hace ilusión la propuesta porque te puedes reír. Piensas que el ratito de la entrega va a estar genial, que vas a conocer mejor a los compañeros, que incluso te pueden regalar algo interesante... todo mentira. La realidad es que estás enmarronado, que pierdes tela de tiempo en decidir que comprar, que cuando lo tienes claro no hay, o está cerrada la tienda o hay un atasco de cojones. Entonces llega el último día, compras cualquier pamplina, te aseguras una derrota por la mínima y estás deseando que todo pase, guardar la colonia que te han regalado y que jamás te vas a poner y esperar a que el año que viene...tengas más tiempo. Por cierto, me toca regalar mañana y no tengo ni puta idea... ¿propuestas?